lunes, 13 de junio de 2011

La Globalización en el marco Educativo

No podemos obviar el hecho de que el tema de la globalización es uno de los conceptos clave para definir la época en que vivimos actualmente.  La idea de que vivimos en nuevo fenómeno civilizatorio en la historia de la humanidad, pareciera ser una de las nociones fundamentales sobre las que giran los discursos y análisis de la realidad actual y de nuestros gobiernos. 
Otra de las ideas recurrentes, es la de que las nuevas tecnologías vienen a formar parte de los vehículos de expansión y consolidación de procesos que tienen a homogeneizar las grandes transformaciones de nuestras sociedades y de nuestra vida cotidiana.
Como resultado del desarrollo tecnológico, científico, económico y además producto de la polarización de la riqueza, no vivimos como nuestros abuelos, ni siquiera como nuestros padres, y aunque en algunos aspectos vivimos mejor, en otros muchos vivimos peor, ya que aún no estamos preparados o mejor dicho no estamos preparando nuevas generaciones con mentalidad amplia a estos cambios abruptos a los cuales debemos someternos tarde o temprano.
La idea de un mundo global a lo largo de la historia, posee varios siglos de existencia, sin embargo, hace relativamente pocos años que este tema cobra relevancia y vigencia, el cual es producto del desarrollo de nuevas tecnologías asociadas a la comunicación y a la sociedad de la información cibernética.
La globalización puede verse como un proceso objetivo e histórico, que aparece como resultado del propio desarrollo de la humanidad, donde el desarrollo tecnológico ha ido ganando espacio en el mundo; este proceso se refiere básicamente a la creciente integración de las economías de todo el planeta, especialmente la integración que se ha dado a través del comercio y los flujos financieros. 
En algunos casos este término hace alusión al movimiento de los capitales, el desplazamiento de personas  y la transferencia de conocimientos  a través de las fronteras internacionales, todo esto por medio de la ya muy conocida “tecnología”, la cual ha puesto a rodar este concepto de globalización.
Dentro de la globalización, se pueden apreciar que la misma ha afectado diferentes dimensiones como por ejemplo: el área financiera, las culturas de nuestros países, los medios y sistemas políticos, el medio ambiente y sus consecuencias, la vida social, y la más importante, la cual ayuda a encaminar la idea globalizadora, la educación a nivel mundial, lo que hace ver a este proceso con un alcance más amplio; sin embargo resulta de medular importancia a los efectos de entender la trascendencia de la idea de un mundo cada vez más global.
Los nuevos desafíos globales tienen una gran incidencia en los territorios y sociedades trayendo como consecuencia una mayor complejidad e incertidumbre con relación a su desarrollo futuro.  Este fenómeno real, pone en desigualdad de condiciones a los países, favoreciendo aquellos que tienen un mayor desarrollo científico – técnico, nivel cultural y disponibilidad de recursos, etc., que los países poco desarrollados, en el caso nuestro, que aun estamos tratando de asimilar los cambios generados por la globalización.
Donde cumple sus papel la educación?  Bueno, en abrir espacios mentales dentro de su comunidad, a efecto de que este proceso sea asimilado de una manera responsable, justa y equitativa, no podemos quedarnos fuera de este proceso, al contrario como docentes es nuestro deber informar y aprovechar los beneficios que la misma contrae.

Educación y Competitividad

La productividad y la riqueza de las naciones son aspectos determinados por el desarrollo de las habilidades de sus ciudadanos.  Por eso, las inversiones en educación, capacitación, investigación científica e innovación tecnológica destacan entre las más fructíferas asignaciones de recursos que las naciones desarrolladas pueden hacer para la construcción de su futuro. 
De hecho, la atención de todas estas aéreas, es la base del éxito económico, social y productivo de las naciones desarrolladas; ya que constituye un componente fundamental para elevar la eficiencia y generar empleos cada vez mejor remunerados; por lo tanto todos estos factores son cruciales para que Guatemala  logre alcanzar los márgenes de productividad, ingreso y calidad de vida, que nos separan de los países industrializados.
Para empezar, deseamos tener un sistema educativo completo y eficiente como condición de una economía moderna, dinámica y competitiva, así como para una sociedad más equitativa y cohesionada, que contraste con nuestras realidades contradictorias e incluyan indicadores característicos del subdesarrollo educativo. 
Aunque en Guatemala existe un sinfín de establecimientos educativos altamente capacitados a nivel oficial, nuestro país presenta serias deficiencias en todos los niveles de su sistema educativo.  De acuerdo con parámetros referenciales establecidos por la UNESCO, los países que pretendan ser competitivos en la actual economía global, deben tener una cobertura de educación superior, situación que Guatemala no puede llegar a dichos límites establecidos, por las deficiencias en nuestro sistema educativo, las cuales ponen tropiezos al momento de ejercer la labor docente con eficiencia.
En consecuencia a estas deficiencias, es necesario llevar a cabo una profunda reforma del sistema educativo para elevar su calidad y rendimiento, ampliar y modernizar la infraestructura y el equipamiento de los centros educativos del sector oficial; crear nuevas instituciones educativas y construir nuevos planteles, especialmente en la áreas más abandonadas de nuestro país, aumentar el personal docente y lograr la capacitación sistemática del profesorado.
Por  otro lado, se debe mejorar los métodos de enseñanza – aprendizaje y la calidad de los programas educativos, promover la transparencia y la rendición de cuentas en las instituciones.
Desde luego, la construcción de una economía moderna y competitiva no solo depende de la formación de recursos humanos en un sistema educativo eficiente, sino que es el resultado de un conjunto articulado de políticas gubernamentales, entre las cuales figura la política de la ciencia y la tecnología.

El Arte de la Docencia

Los profesores, dada la complejidad y modernismo de los nuevos tiempos, necesitan una buena dosis de sofisticación en el conocimiento y en la acción.  Como decía Dewey, el perfeccionamiento del profesorado solo se puede conseguir a través de un equilibrio entre acción y reflexión.
Una de las características únicas de la enseñanza como actividad profesional es que el profesor práctica en compañía de otros adultos.  Actuar y reflexionar representan los procesos clave del desarrollo profesional.  Ellos sirven como una piedra de toque para la eficacia del profesor.  Se puede llegar a conseguir, a través del tiempo, dedicación y esmero en la práctica docente.
Ahora bien, hagamos un breve recuento de lo que debería ser la práctica docente actual, lo que los jóvenes necesitan como ejemplo y modelo a seguir, por ejemplo, los buenos docentes desarrollan las habilidades en los estudiantes para pensar.  Para conseguir esto, los profesores deben comprobar cómo funciona el pensamiento en los seres humanos.  El concepto de aprendizaje significativo es especialmente importante para el desarrollo del pensamiento del estudiante. 
Los buenos docentes son capaces de organizar actividades de aprendizaje significativo, quienes a su vez ayudaran a los estudiantes en esta tarea comprendiendo y promoviendo los procesos de sensibilización, atención, adquisición, personalización y recuperación que determinan la medida en que los estudiantes son capaces de aprender significativamente.
La enseñanza de calidad implica algo más que el desarrollo de habilidades cognitivas.  Los buenos profesores son capaces también de establecer una relación adecuada con sus estudiantes desde el principio.  Interactúan libre y fácilmente con la clase, y los estudiantes los perciben como cordiales y auténticos.  Los profesores eficientes acentúan más la cooperación que la competición en sus clases, lo cual desemboca en exigencias y logros maduros de aprendizaje para sus estudiantes.  Asimismo, acentúan más el proceso que el producto.  Sus metas generales son mejorar las relaciones entre los estudiantes y ayudar al desarrollo de su autoestima.
Los profesores eficientes comprenden el desarrollo de los comportamientos de los estudiantes y estructuran la clase de forma que favorezca la formación de comportamientos positivos.
La habilidad de los profesores para acentuar la motivación en los estudiantes, es la clave principal de toda acción escolar.  Los comportamientos positivos de los escolares aumentan su motivación para el rendimiento en la clase, pero también es tarea de los docentes actuales otros factores implicados en la motivación como satisfacer las necesidades de los estudiantes, desarrollar sus intereses o ayudarles a conseguir una visión equilibrada de sus personas y de sus conductas.
Los buenos profesores tienen clases agradables, organizadas y productivas.  En cambio, los profesores poco eficientes tienen dificultad en establecer las condiciones adecuadas para lograr conductas equilibradas y sensatas.  La diferencia más desatacada entre estos dos tipos de profesores es la habilidad de los profesores eficaces para prevenir los problemas de conductas.  Se trata de profesores muy sensibles a lo que sucede en sus clases, tienen  la habilidad de manejar las situaciones conflictivas y de superar las dificultades que se les presentan.  Asimismo, suministran excelentes modelos de conducta y ayudan a los estudiantes a aprender a trabajar cooperativamente con otros.  Por el contrario, los profesores poco eficaces ofrecen modelos de conducta poco deseables y no  entienden su papel de ayudar a los estudiantes a aprender por observación e imitación.

viernes, 10 de junio de 2011

La Tecnología y la Educación

La tecnología es hoy por hoy, una de las herramientas básicas para el crecimiento de las naciones a través de su población, y dentro de éstas, la educación tiene un papel importante en la divulgación, capacitación y adaptación de dicha tecnología en los salones de clases.
Las funciones básicas de la educación responden, por una parte, a las necesidades de transmitir conocimientos, habilidades y técnicas desarrolladas durante años y por otra, de garantizar una cierta continuidad y control social mediante la transmisión y promoción de una serie de valores y actitudes consideradas socialmente convenientes, respetables y valiosas.
Si presentamos a la tecnología como el conjunto de saberes que nos permite intervenir en el mundo, como el conjunto de herramientas físicas o intelectuales, psíquicas o simbólicas y sociales u organizativas, nos estamos refiriendo a un “saber hacer”, el cual es uno de los pilares de la educación propuesto por la UNESCO en su informe de la Educación Encierra un Tesoro,  que se mantiene de las fuentes de la experiencia, la tradición, la reflexión sobre la práctica y las aportaciones de las diferentes áreas del conocimiento.  A un saber hacer que, si no quiere ser mecanicista y rutinario, ha de tener en cuenta las aportaciones de los distintos ámbitos científicos, constituyéndose a su vez en fuente de nuevo conocimiento.
Cuando la tecnología la connotamos de educativa, pierde su sentido genérico y se refiere a todas las herramientas intelectuales, organizativas y físicas a disposición creadas por los distintos implicados en la planificación, puesta en práctica en la evaluación de la enseñanza.
La educación y la formación se han caracterizado por no disponer de fondos holgados que permitan investigar en el desarrollo de tecnologías propias.  Este campo de actividad se nutre, más que otros, de aportaciones tecnológicas realizadas con intenciones y metas que poco o nada tienen que ver con la educación.
El mayor problema que enfrentan los profesionales hoy en dìa, es que no cuentan con una formación que les permita entender la complejidad de los fenómenos de las sociedades tecnológicas; evaluar, seleccionar y en mejor de los casos, desarrollar las tecnologías adecuadas para llevar a cabo su función; y adoptar posturas argumentadas, basadas en el conocimiento y la deliberación y no en el miedo y la ignorancia, sobre la necesidad, conveniencia y consecuencias de una determinada tecnología. 
Entendiendo a la tecnología, desde una perspectiva metodológica, la articulación del saber escolar, pasando por la utilización de diferentes soportes para la información:  del texto impreso a las redes temáticas.
El papel de la radio, la televisión, el cine, los ordenadores ha sido repetidamente criticado desde diferentes posiciones, por el hipotético impacto sobre la población y desde luego en el alumnado.  En cuando a su utilización en la enseñanza las posturas contrarias a su consideración o utilización se suelen basar en la perdida de las habilidades y conocimientos considerados básicos que su uso representa.
La innovación constante en las tecnologías de la información y la comunicación con la creación de nuevos materiales audiovisuales e informáticos cada vez más integrados y la necesidad de diseñar sus correspondientes aplicaciones educativas, ha ocupado el interés de los tecnólogos de la educación.  Sin embargo, hay que tener en cuenta que los medios por si solos no constituyen toda la tecnología educativa.

La Globalización en el marco Educativo

No podemos obviar el hecho de que el tema de la globalización es uno de los conceptos clave para definir la época en que vivimos actualmente.  La idea de que vivimos en nuevo fenómeno civilizatorio en la historia de la humanidad, pareciera ser una de las nociones fundamentales sobre las que giran los discursos y análisis de la realidad actual y de nuestros gobiernos. 
Otra de las ideas recurrentes, es la de que las nuevas tecnologías vienen a formar parte de los vehículos de expansión y consolidación de procesos que tienen a homogeneizar las grandes transformaciones de nuestras sociedades y de nuestra vida cotidiana.
Como resultado del desarrollo tecnológico, científico, económico y además producto de la polarización de la riqueza, no vivimos como nuestros abuelos, ni siquiera como nuestros padres, y aunque en algunos aspectos vivimos mejor, en otros muchos vivimos peor, ya que aún no estamos preparados o mejor dicho no estamos preparando nuevas generaciones con mentalidad amplia a estos cambios abruptos a los cuales debemos someternos tarde o temprano.
La idea de un mundo global a lo largo de la historia, posee varios siglos de existencia, sin embargo, hace relativamente pocos años que este tema cobra relevancia y vigencia, el cual es producto del desarrollo de nuevas tecnologías asociadas a la comunicación y a la sociedad de la información cibernética.
La globalización puede verse como un proceso objetivo e histórico, que aparece como resultado del propio desarrollo de la humanidad, donde el desarrollo tecnológico ha ido ganando espacio en el mundo; este proceso se refiere básicamente a la creciente integración de las economías de todo el planeta, especialmente la integración que se ha dado a través del comercio y los flujos financieros. 
En algunos casos este término hace alusión al movimiento de los capitales, el desplazamiento de personas  y la transferencia de conocimientos  a través de las fronteras internacionales, todo esto por medio de la ya muy conocida “tecnología”, la cual ha puesto a rodar este concepto de globalización.
Dentro de la globalización, se pueden apreciar que la misma ha afectado diferentes dimensiones como por ejemplo: el área financiera, las culturas de nuestros países, los medios y sistemas políticos, el medio ambiente y sus consecuencias, la vida social, y la más importante, la cual ayuda a encaminar la idea globalizadora, la educación a nivel mundial, lo que hace ver a este proceso con un alcance más amplio; sin embargo resulta de medular importancia a los efectos de entender la trascendencia de la idea de un mundo cada vez más global.
Los nuevos desafíos globales tienen una gran incidencia en los territorios y sociedades trayendo como consecuencia una mayor complejidad e incertidumbre con relación a su desarrollo futuro.  Este fenómeno real, pone en desigualdad de condiciones a los países, favoreciendo aquellos que tienen un mayor desarrollo científico – técnico, nivel cultural y disponibilidad de recursos, etc., que los países poco desarrollados, en el caso nuestro, que aun estamos tratando de asimilar los cambios generados por la globalización.
Donde cumple sus papel la educación?  Bueno, en abrir espacios mentales dentro de su comunidad, a efecto de que este proceso sea asimilado de una manera responsable, justa y equitativa, no podemos quedarnos fuera de este proceso, al contrario como docentes es nuestro deber informar y aprovechar los beneficios que la misma contrae.

jueves, 9 de junio de 2011

La Familia y los Valores como base de la Educación

Es bien sabido, que la base fundamental y núcleo de toda sociedad es la familia, esto se debe a que ella es la responsable de formar a quienes actuarán en el futuro, dentro de esa sociedad a la cual pertenecen.

Cuando la familia basa la educación de sus hijos e hijas en los valores morales,  sienta las bases sólidas para el desenvolvimiento honorable de sus generaciones, a la vez que propicia las condiciones necesarias que les permitirá formar hombres y mujeres con ideales, de alta autoestima y aptos para enfrentar los retos que   la vida diaria presenta, en especial, dentro de nuestra sociedad, la cual día a día se ve afectada por la escases de valores, superpoblación, pobreza, delincuencia, desempleo y sobre todo la falta de amor al prójimo.



Formar y educar a las  nuevas generaciones a través de los valores, exige que los padres de familia sean los primeros responsables dentro de este proceso, es decir, que ellos deben de constituirse como ejemplo a seguir, es aquí donde la comunicación familiar juega un papel importante dentro de éste círculo, ya que de esto dependerá la formación de los valores y la auto superación de los miembros de la familia.

Dentro del proceso educativo orientado por los padres de familia, en la búsqueda de la formación integral de los hijos, no solo basta tener un listado de valores que permitan dicho acompañamiento; se requiere además crear los espacios y mecanismos pedagógicos - humanos que fortalezcan el ambiente familiar, para el descubrimiento y ejercicio de los valores más  significativos, ya que es en ella donde se inicia a la vida social.

Además de la participación directa de los padres de familia, la educación en valores precisa del trabajo formativo de los maestros y los adultos responsables que forman parte del entorno social de los niños y jóvenes.  Las vivencias del hogar y las relaciones interpersonales que allí se generen, solo serán válidas cuando se fundamenten en valores que den fuerza y solidez a la unión familiar.

Por lo tanto, no solo es tarea de los padres colaborar con los hijos para que logren su madurez personal y social que les corresponde según su grado de desarrollo, sino que también del sistema educativo, tanto docentes como miembros adultos de la sociedad en que vivimos, el propiciar los espacios necesarios para que los valores morales tengan cabida en la vida de cada uno de las personas que están en proceso de formación.